
Durante varios años me dediqué a la fotografía de bodas, capturando instantes únicos y auténticos. Mi mirada buscaba siempre la emoción escondida en los pequeños gestos: una sonrisa inesperada, una caricia sutil, una mirada cómplice. Más que imágenes, buscaba narrar historias, conservar la esencia de un día irrepetible y transformarla en recuerdos que perduran en el tiempo.























