
Empieza reconociendo que es normal tener miedo. La mayoría de tus clientes no son modelos.
«¿Te ha pasado que te bloqueas en cuanto ves un objetivo? No te preocupes, es el miedo más común. En mis sesiones, mi meta es que te olvides de que estoy ahí…»
1. Olvida la pose, busca el movimiento
Explica que caminar, bailar o jugar con el pelo hace que el cuerpo se relaje solo.
2. Conéctate con tu pareja, no con el lente
Aconseja que se miren, se susurren algo o simplemente se abracen. El mundo desaparece ahí.
3. La respiración es tu mejor aliada
Un truco físico: soltar el aire por la boca relaja los hombros y la expresión facial.4. Elige un entorno donde te sientas «en casa»
Si odian la ciudad, que no hagamos fotos en la ciudad. La comodidad del espacio es clave
.5. Confía en el proceso (y en mí)
Recuérdales que tu trabajo es encontrar su mejor ángulo sin que ellos tengan que buscarlo.
«¿Te gustaría tener una sesión así de relajada? «
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